Según la personalidad de cada alumno elegir la forma de alojamiento es una decisión importante.
Existen varias opciones de alojamiento: una habitación
para dos, cuatro o seis personas, para los
más celosos de su intimidad, o un dormitorio
común donde habitará con otros catorce compañeros
de diferentes nacionalidades.
Esta última opción es la más recomendable y
enriquecedora porque les permitirá convivir, en
su propio espacio independiente, con estudiantes
de diversas culturas reforzando así el aprendizaje
del idioma.
El comedor es una excelente ocasión para que los alumnos muestren el nivel de integración en su grupo.
La programación de salidas para visitar la ciudad es una forma de conseguir que los estudiantes se expresen en inglés con los ciudadanos nativos, convirtiéndose en la mejor de las clases prácticas.